sábado, 13 de junio de 2015

Cuento Nº19 - El reino de los cuatro señores


Cuento Nº19 - El reino de los cuatro señores
Autor: Beto Valencia
Había una vez una casa que parecía una mesa y dentro de ella había una mesa que parecía un reino, en ese reino vivían cuatro señores: alto muy alto, chico muy chico, gordo muy gordo y serio muy serio. Ahí habían habitaciones  y habitaciones - camas, en una de esas camas dormía serio muy serio. Y esto es lo que soñó una noche: una tarde mientras caminaba por los alrededores del reino, escucho un sonido muy lindo y empezó a buscar por todas partes, se tenía que apurar  antes de que le sonido se apagara. De pronto al llegar al límite del reino, descubrió que el sonido provenía de fuera del reino. Serio muy serio nunca había salido del reino pero como el sonido era tan encantador decidió salir. Estaba angustiado porque nunca había salido fuera del reino y estaba muy oscuro. Observo asombrado, algo parecido a un pájaro pero hecho de migas de pan. ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú!, cantaba el pajarito. Serio muy serio empezó a reír primero fue una risa tímida pero luego era una risa de felicidad, reía muy fuerte que le empezó a salir lágrimas. Y tal fue su felicidad en el sueño que termino despertando, para su sorpresa estaba mojada la cama. A la mañana siguiente los cuatros señores se levantaron a desayunar. Todos habían dormido muy bien menos serio muy serio porque estaba despierto desde la madrugada en la ventana con una mirada perdida. Al ver que pasaba uno de los señores pregunto                                                                                                                                                                                  
–Has despertado más seriote de lo normal amigote ¿Qué te pasa? – dijo alto muy alto.                      Serio muy serio no dijo nada.                                                                                                                                          
- ¿Es que hay una cosilla por mas pequeñita que sea, que podamos hacer por ti? –Dijo chico muy chico                                                                                                                                                      
– Tranquilidad, señores, ya se le pasara. ¿Les parece si mejor comemos? –propuso gordo muy gordo, apresurándose a dar su primer bocado.                                                                                         
-¡Aun no! Tenemos un problemota  grandotote –dijo alto muy alto, dirigiéndose a los demás señores.                                                                                                                                                                                          
–No creo, más bien es un problema diminutillo- dijo chico muy chico                                                        
-¿y si primero comemos y lo después averiguamos? –Insistió gordo muy gordo                                                                                                                                                                                                        - Les recuerdo señores que en el reino se acostumbra  a desayunar cuando todos están sentados en la mesa por lo tanto ¡no podemos de-sa-yu-nar! –dijo alto muy alto, recordándole sus buenas costumbres.                                                                                                                                                 
–Está bien  -Dijeron los demás. Alto muy alto se dirigió a serio muy serio. Lo miro de arriba a abajo, se acercó a su rostro y noto sus ojos llorosos.                                                                                  
–¡Su cama estaba mojada! – Dijo gordo muy gordo                                                                                 
–¡Fúchila! Que cosilla tan asquerosilla –respondió chico muy chico                                                              
– ¡No es para tanto! –Dijo alto muy alto y luego continuó. –Con el permiso de los señores, creo saber que le ocurre a nuestro compañero.                                                                                                  
-¿Qué?                                                                                                                                                       –Preguntaron los demás                                                                                                                       
-¡Esta triste! –dijo él.                                                                                                                                         
-¿Triste? ¡No puede ser! ¡No puede ser! – repetían una y otra vez.                                                    
-Desde que triste muy triste se fue, nadie más lo había estado – les recordó gordo muy gordo                 -¡Calma! En este reino todo tiene solución. Solo hay que descubrir que le puso tan triste y problema resuelto –dijo alto muy alto                                                                                                                   
-Cierto. Pero, ¿Por qué serán tan seriecillo nuestro amiguillo? –Pregunto chico muy chico                    -Eso no importa ahora, solo hay que averiguar qué le pasa. –Dijo alto muy alto                                  
-Si es que realmente lo está. – Dijo gordo muy gordo. Y empezó una discusión

Entonces mientras todos intentaban encontrar una respuesta, el antiguo reloj de pared dio las nueve y un pajarito salió a enunciar la hora: ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú!. De pronto, ese sonido que antes no significaba nada, ahora significaba motivo de alegría y serio muy serio comenzó a reír, los otros señores lo miraron y también comenzaron a reír. Desde aquella mañana, siempre se escuchan risas bajo la mesa, a la hora de desayunar. 


Biografía del autor

(No encontrado) (Solo se encuentra lo que ve ahí)


Cuento Nº18 - El sabor del arcoíris

Cuento Nº18 - El sabor del arcoíris

Autora: Noemí López

Hola amigos como ven en el título de la entrada el cuento número 18 se llama el sabor del arcoíris y los párrafos que más me gustaron son:

“Al llegar al arcoíris Flora no pudo resistir las ganas, saco su lengua y probo cada uno de los colores… entonces, se dio cuenta de que el arcoíris tenia múltiples sabores  deliciosos y decidió llevarse en su bolsillo un poco de cada uno para preparar con ellos helados… de esta manera, todos sus amigos podrían probar el sabor del arcoíris”

“Continuaron volando y llegaron  cerca del sol, pero el sol estaba bravísimo, explotaba y hervía de las iras. Flora le pregunto el porqué de su enojo, y él le contó que tenía mucho color; entonces a flora se le ocurrió prepare un helado con todos los colores y sabores del arcoíris”

Biografía del autor
(No encontrado) (Solo se encuentra lo que ve ahí y dice que es una cantautora)




domingo, 31 de mayo de 2015

Cuento Nº 17 – Un viaje increíble – El duende de zumbambico – Ojo de gato



Cuento Nº 17 – Un viaje increíble – El duende de zumbambico – Ojo de gato 

Yo me leído los tres cunetas que son los que he nombrado en el título de la entrada pero solo elegí un viaje increíble, espero que les guste.

Un viaje increíble
El profesor nos había mandado a hacer una investigación sobre los juegos tradicionales, se trataba de que les preguntemos a nuestros abuelitos como eran los juegos tradicionales cuando eran pequeños. Cuando se acabó la clase sentí un dolor y sufrimiento porque prácticamente no tengo abuelos de los cuatro que tenía, tres se murieron y al único que me queda sufrió un derrame cerebral, no podía moverse ni hablar. Cuando llegue a casa le hable a mi abuelo sobre la tarea de investigación. ¡Lástima que no me puedas ayudar abuelo! –le dije--. Estoy seguro de que tú te divertías mucho cuando eras pequeño y me hubieras podido contar a que jugabas. Entonces el abuelo movió su mano con gran esfuerzo y señalo el velador que estaba al lado de su cama. Hizo un gesto para pedirme que habrá el cajón y sacara la cajita de metal, me invito abrirla ahí estaba el trompo de madera del abuelo con el que habíamos jugado cuando el abuelo estaba bien. Me convertí en un experto, durante mucho tiempo fue mi juguete favorito, hasta que papá me regalo un Nintendo Wii en mi cumpleaños, yo perdí la costumbre de jugar con el trompo. Mi mamá entro y me descubrió moviéndole a mi abuelo, me regaño pero bien bonito. Subí a mi cuarto y me puse a disfrutar del regalo del abuelo. Lancé con habilidad el trompo y este se puso a girar como si le hubiera dado cuerda, empezó a agitarse y a tomar el tamaño de una persona adulta. Yo me acerque para ver si era realidad todo eso y no era producto de mi imaginación, empecé a girar con el trompo como si viajara en el tiempo, cuando paramos de girar el trompo volvió a su tamaño normal y lo guarde en mi bolsillo. Mire alrededor y todo era desconocido y a no estaban mis juegos electrónicos en su lugar estaba en  una mesita un radio viejo con una marca rara. Se abrió la puerta y entro un niño que vestía raro: tenía un chaleco y  unos anteojos. Me recordaba mucho a alguien, pero no recordaba a quien. El niño tomo su maletín y bajo porque escucho una voz de una mujer, que gritaba: -¡Apúrate Federico, que le bus de la escuela no tarda en llegar! ¡Entonces era él!  ¡Era nada más ni nada menos que el abuelo, cuando tenía mi edad! Llego el bus de la escuela y él no me veía yo subí con él y me senté a lado de él, pero como nadie notaba mi presencia en la siguiente parada se subió un profesor y se sentó sobre mí. Llegamos a la escuela y entramos al salón yo me senté en la silla del profesor confiando en que el profesor no se iba a sentar encima mío. No había computadores ni proyector. El maestro utilizaba tizas para hacer anotaciones en un pizarrón negro. Cuando las borraba, para volver a escribir, él se impregnaba en el cabello, el rostro, las manos y la ropa de polvo blanco. Entonces respire aliviado cuando tocaron una campana para salir al recreo, entonces sí que disfrute y aprendí. Yo salí al recreo y vi como todos jugaban juegos tradicionales como chullas y bandidos, la cuerda, pares o nones, rocotín rocotín, de la sala a la cocina, cuantos dedos tengo encima, el florón, la gallinita ciega, los colores, muévanse las frutas, matantirun tirulán o el pan quemado. Me sentí muy feliz al ver como los niños y las niñas se divertían, me entraron unas ganas locas de jugar con ellos. Así que saque mi trompo y lo puse a bailar. Giraba también, que empezó a roncar…, y a crecer… de pronto sentí que yo también giraba con el trompo y cuando nos detuvimos el bailarín había recuperado su tamaño original y yo estaba de vuelta en mi habitación. Ante el temor de olvidar todo comencé a anotar lo que había pasado en mi viaje. El lunes siguiente presente mi tarea en clase, el profesor me felicito y me pidió agradecer a mis abuelos por haberme explicado con mucha claridad tantos y tan divertidos cuentos. –Solo tengo un abuelo –le dije-. Pero le hare llegar su agradecimiento. ¡Seguro que sí!



BIOGRAFIA DE FRANCISCO DELGADO SALTOS
Nació en Cuenca, el 9 de junio de 1950. Vive en Quito desde muy pequeño. Leer y escribir han sido sus oficios fundamentales. En ello ha estado empeñado todavía.
Le gusta, especialmente, escribir poemas y cuentos para pequeñas y pequeños, porque cree que los libros nos ayudan a soñar, que es como decir, nos ayudan a vivir.









domingo, 24 de mayo de 2015

Cuento Nº 16 ¿Juguemos en el bosque?





Yo me he leído los 3 cuentos pero solo elegí el cuento llamado ¿Juguemos en el bosque?. Este cuento es muy divertido y chistoso. Espero que les guste.

¿Juguemos en el bosque? 


El bosque es misterioso este lleno de secretos y vida. Tiene árboles, plantas y flores, también existen animales como pájaros, conejos, búhos, murciélagos, etc. Existen, ranas que cantan a sus novias, polillas que se van de fiesta. Y el viejo, astuto, poderoso y malvado lobo de los cuentos. Esta historia es muy interesante, precisamente se trata del lobo que desea dormir después de una larga noche de correrías, en lo más profundo de su sueño escucha que alguien canta. Juguemos en el bosque hasta que el lobo esté…, el lobo no está para jueguitos ni risas ahora, lo único que desea es dormir y descansar.
Si el lobo aparece, enteros nos comerá, enteros nos comerá.
Ay…. ¿niños? que se los coman otros lobos a lado hay muchos.
¿Qué estás haciendo lobito? – vuelven a cantar      
¿Qué pregunta? Que voy estar haciendo, durmiendo como cualquier lobo respetable. ¿Qué estás haciendo lobito? Este lobo no va a contestar cantemos más duro – propone un niño ¡¿QUÉ ESTAS HACIENDO LOBITO?! El lobo por fin responde y ha dicho que se estaba levantando.  …¿QUÉ ESTAS HACIENDO LOBITO?, levantándome, eso ya dijiste lobo di otra cosa – contestaron los niños, entonces me estoy vistiendo – respondió el lobo. ¡Huyyyyy! …¿QUÉ ESTAS HACIENDO LOBITO?, el lobo pensó y dijo estoy listo para comerles, ¡Huyyyyy!, pero te faltan cosas – dice una niña. El bosque es misterioso y la casa de los niños también en ella hay alguien muy poderoso llamado: mama, que ordena: NIÑOS se acabó el juego, a la cama, ¡Nooooo!!!!!  ¡PERO SI YA MISMO TERMINAMOS!, -responden los niños. Ningún pero, ya es muy tarde, ¡a la cama, ahora mismo!
Juguemos en el bosque porque los niños no están, si los niños aparecen enteros nos comerán.            ¿Sánduche de lobo? ¡Guácala! – exclama una pequeñita voz. ¡Ssshhhhh! ¡A dormir niños!.




Biografia de Leonor Bravo
Es una reconocida escritora ecuatoriana cuya obra, divertida y profunda, consta de doce libros de cuentos y novelas, y es leída por niñas, niños y jóvenes de todo el país. Es animadora cultural de larga trayectoria, dirige talleres de creación literaria, promoción de lectura y escritura y desarrollo humano. Conferencista de varias universidades en temas de literatura infantil. Ha sido también pintora, diseñadora gráfica, titiritera y autora de varios libros y manuales sobre educación inicial y familiar.